La denuncia se produce tras un período de tensión política, donde Javier de Andrés, presidente del PP vasco, predijo el "exterminio de EH Bildu". Ante esto, la coalición ha decidido mantener la discreción, una práctica habitual en la gestión de este tipo de incidentes. La formación política ha optado por un enfoque cauteloso, priorizando la investigación judicial y evitando la amplificación mediática del asunto.
La respuesta de EH Bildu refleja su estrategia de comunicación, enfocada en la protección de su líder y en la colaboración con las autoridades para esclarecer los hechos. La decisión de no hacer pública la denuncia inicialmente demuestra una estrategia deliberada para evitar la escalada de la tensión política y garantizar el éxito de la investigación.