El cierre del DHS, desencadenado por un estancamiento en la financiación, provocó que alrededor de 50.000 trabajadores federales no recibieran su salario, lo que generó importantes interrupciones en los aeropuertos de Estados Unidos. Se reportó que varios oficiales de seguridad del transporte renunciaron debido a la crisis. Oficiales de ICE fueron enviados para ayudar, pero según informes, solo empeoraron la situación.
Los aeropuertos afectados incluyeron Atlanta, Chicago, Nueva York y Nueva Orleans, entre otros, con filas que se extendían fuera de las terminales. La semana anterior, el Senado aprobó un proyecto de ley de financiación, pero los líderes republicanos de la Cámara se negaron a avanzar en él.