Durante la reunión de gabinete, Trump protagonizó un episodio inusual al hablar durante cinco minutos sobre bolígrafos de $1,000 y marcadores Sharpie.
Según Tur, Trump llegó a afirmar que llamó al fabricante de Sharpie para encargar marcadores personalizados para la Casa Blanca, aunque la propia empresa, Newell Brands, negó tener conocimiento de tal conversación. Este episodio, junto con otros, ha contribuido a las crecientes dudas sobre la capacidad de Trump para concentrarse y tomar decisiones.