Un portavoz de PBS declaró que la orden ejecutiva era una "discriminación de puntos de vista y represalias inconstitucionales, en violación de los principios de la Primera Enmienda". Katherine Maher, CEO de NPR, afirmó que el fallo es una "afirmación decisiva de los derechos de una prensa libre e independiente, y una victoria para NPR, nuestra red de estaciones y nuestros decenas de millones de oyentes en todo el país".
Maher añadió que "el gobierno no puede utilizar los fondos como palanca para influir o penalizar a la prensa, ya sea como servicio de noticias nacional o como sala de redacción local". También señaló que "los medios públicos existen para servir al interés público, el de los estadounidenses, no el de ninguna agenda política o funcionario electo".