La declaración de la Guardia Revolucionaria no solo incluyó una amenaza, sino también una advertencia específica. Se instó a todos los empleados, profesores y estudiantes de las universidades estadounidenses en la región, así como a los residentes de las áreas circundantes, a mantenerse a un kilómetro de distancia de los campus. Esta medida sugiere una preparación para posibles acciones militares o ataques dirigidos, lo que incrementa la preocupación por la seguridad de las instituciones educativas y las personas.