El cierre del DHS ha impactado a numerosos trabajadores, incluyendo a los de la TSA, que han sufrido retrasos en el pago de sus salarios. Además, el cierre afecta a otros empleados federales, como los 2,000 empleados de la principal agencia federal de ciberseguridad, más de 1,000 civiles de la Guardia Costera y más de 4,000 trabajadores de FEMA, quienes desempeñan funciones esenciales. El expresidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva para asegurar el pago a los trabajadores de la TSA, aunque la duración de estos fondos es incierta.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, instó al Congreso a actuar: "El Congreso necesita volver y los demócratas necesitan financiar el Departamento de Seguridad Nacional", declaró el lunes.