El Senado aprobó un proyecto de ley que financiaría gran parte del Departamento de Seguridad Nacional, excluyendo fondos para ICE y la Patrulla Fronteriza, pero la Cámara de Representantes, liderada por los republicanos, lo rechazó. El líder de la Cámara, Mike Johnson, calificó la propuesta como un “chiste”, lo que generó críticas y divisiones internas en el partido. El congresista Andy Ogles expresó su descontento públicamente, acusando a otros miembros del partido de perjudicar al país.
Esta situación ha intensificado las divisiones partidistas y ha revelado fracturas dentro del Partido Republicano, lo que complica aún más la resolución del conflicto.