La disminución de la religiosidad en Estados Unidos es un factor crucial. En 2001, aproximadamente el 14% de los adultos estadounidenses declararon no creer en nada en particular, un aumento significativo desde la década anterior. Esta tendencia continuó, y una década después, el porcentaje de no religiosos, conocidos como "nones", había aumentado al 26%.
En 2024, se observó una disminución en este porcentaje, lo que podría indicar un cambio en las tendencias. El descenso continuó en 2025, sugiriendo un cambio más allá de una simple anomalía estadística. Las causas de esta inversión son inciertas, pero podrían estar relacionadas con la politización de la religión o con una corrección de tendencias exacerbadas por la pandemia de COVID-19.