Max Verstappen no logró entrar en la Q3 del Gran Premio de Japón, un resultado sorprendente que expuso los profundos problemas del RB22 de Red Bull.
Su compañero de equipo, Isack Hadjar, sí logró clasificar, lo que acentuó la gravedad de la situación. Verstappen nunca se sintió cómodo, con un coche que se comportaba de manera impredecible en las secciones rápidas de Suzuka. Esto culminó cuando fue superado por el novato Arvid Lindblad en la Q2, demostrando lo desequilibrado que estaba el monoplaza.
El propio Verstappen describió el coche como 'ingobernable', revelando problemas persistentes de subviraje y sobreviraje que dificultaban el control y la confianza.