La trágica experiencia vivida por el protagonista le otorga una condecoración, aunque el reconocimiento tiene poco valor para él. Años después, decide participar en el programa de selección de Rangers, no con el objetivo de ascender en el escalafón militar, sino para honrar la promesa que le hizo a su hermano. Desde el inicio del programa, 81 sobresale rápidamente. A pesar de su habilidad evidente y su rango como suboficial E6, el protagonista evita asumir roles de liderazgo. Su meta es simple: completar las ocho semanas del exigente entrenamiento.
Su desempeño es excepcional, superando a sus compañeros en esfuerzo y resistencia. Pronto, sus compañeros comienzan a llamarlo 'Superman'.

No obstante, la admiración se mezcla con sospechas, y los instructores cuestionan si su motivación para completar el curso se alinea verdaderamente con el espíritu del cuerpo de Rangers. Un sargento le recuerda una verdad fundamental: la línea de meta del programa no es el final, sino el comienzo. Este dilema personal coincide con la prueba final del programa, conocida como 'La Marcha de la Muerte'.