La participación en eventos de música electrónica, caracterizados por ritmos repetitivos y sonidos sintetizados, ofrece un beneficio significativo para la salud mental de las mujeres mayores de 40 años.
El estudio, liderado por Alinka Greasley de la Universidad de Leeds junto con Alice O’Grady y Shauna Stapleton, destaca cómo estas mujeres encuentran en la escena un espacio para el bienestar emocional, socialización y autoexpresión.
La cultura de la música electrónica, arraigada desde finales de los años 80, ha madurado, pero el ambiente de los clubes a menudo se asocia con la juventud, lo que plantea desafíos para las mujeres mayores.