A pesar de las críticas, se reconocen algunas actuaciones destacadas, aunque insuficientes para salvar la producción.
Jon Bernthal, como Sonny, logra transmitir algo de la desesperación del personaje, y Jessica Hecht ofrece una actuación digna. Sin embargo, estas actuaciones no pueden compensar los problemas generales de la producción. Spencer Garrett, en el papel del agente del FBI, es elogiado por capturar el tono de la época, pero en general, la obra no logra transmitir la esencia y la crítica social del filme original.