La ruta de Yanbu solo mitiga parcialmente el impacto en el suministro debido al cierre de Ormuz, por donde pasaban alrededor de 15 millones de barriles diarios de envíos de crudo antes de la guerra. Sin embargo, el desvío es una de las razones por las que los precios del petróleo no han alcanzado los máximos de crisis de anteriores choques de suministro. La situación geopolítica actual, con los hutíes de Yemen entrando en la guerra, aumenta la preocupación en el mercado petrolero, ya que el Mar Rojo podría convertirse en un nuevo frente de conflicto.
Aunque los hutíes no han indicado que atacarían a los petroleros que pasan por el Mar Rojo y el estrecho de Bab El-Mandeb, sí han amenazado previamente a los envíos en la zona con drones y misiles. Arabia Saudita, con su rol histórico como proveedor de petróleo de último recurso, ha preparado durante décadas para el peor escenario posible, lo que demuestra su compromiso con la fiabilidad.