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¿Carreras 'inútiles'? CEO revela por qué estudiar en Londres ahorra $50K

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Ante el creciente escepticismo sobre el valor de los títulos universitarios en EE. UU., una CEO de filantropía expone cómo enviar a su hija a estudiar en Londres resultó en un ahorro significativo.

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¿Carreras 'inútiles'? CEO revela por qué estudiar en Londres ahorra $50K
En un contexto donde la deuda estudiantil en Estados Unidos supera los 1.7 billones de dólares, y muchos jóvenes cuestionan el valor de sus títulos universitarios, Liz Baker, CEO de Greater Good Charities, tomó una decisión que le permitió ahorrar significativamente en la educación de sus hijas. Baker optó por enviar a sus hijas a estudiar en Londres, una elección que, sorprendentemente, resultó ser más económica que las opciones universitarias en Estados Unidos. La ejecutiva, acostumbrada a analizar presupuestos y maximizar el impacto de cada dólar en su trabajo filantrópico, encontró en las universidades británicas una opción más rentable y, según ella, con una mejor propuesta educativa.

La decisión de Baker se basó en una comparación directa de costos. La matrícula en Londres para los cursos de sus hijas rondaba los 35,000 dólares anuales, en comparación con los 80,000 a 90,000 dólares anuales que habría costado una universidad fuera del estado en Estados Unidos. “Es como, realmente la mitad del precio”, declaró Baker a Fortune, resaltando el ahorro sustancial que esto representaba para su familia. Esta diferencia de costos, sumada a la posibilidad de obtener un título en un período más corto, hizo que la opción británica fuera especialmente atractiva para Baker.
La experiencia de la hija mayor de Baker, quien completó una licenciatura en el King's College London y actualmente estudia una maestría en la London School of Economics, demuestra la viabilidad de esta estrategia. Incluso considerando el costo de un apartamento en el centro de Londres, que supera las 2,700 dólares mensuales, la ecuación financiera favorecía a la opción británica. La CEO enfatiza que, independientemente de la ubicación, los costos de alojamiento son un factor a considerar. Sin embargo, la diferencia en la matrícula y la duración de los estudios en el Reino Unido compensan estos gastos adicionales.

Además, Baker destaca que la duración de los estudios en el Reino Unido es generalmente más corta. La mayoría de las licenciaturas duran tres años, y si los estudiantes tienen suficientes créditos de Advanced Placement (AP), pueden evitar un año adicional de estudio. Esta reducción en el tiempo de estudio, sumada a los menores costos de matrícula, representa un ahorro significativo para las familias.
Baker cree firmemente que sus hijas obtienen un mejor retorno de su inversión en el Reino Unido. Además de la duración más corta de los estudios, las carreras en el Reino Unido son más especializadas. Los estudiantes se enfocan en una sola materia y la estudian exclusivamente durante toda la duración de su carrera, lo que, según Baker, se alinea mejor con las habilidades que los empleadores realmente buscan.

“Creo que el plan de estudios es mejor porque está más enfocado”, dijo Baker. Ella misma estudió teatro musical y justicia penal, y tuvo que tomar clases irrelevantes que nunca usaría en su carrera, como “Ciencias de la Tierra”. Al ser consultada sobre si un título británico es tan valorado como uno estadounidense por los empleadores, Baker respondió sin dudar: “Sí. 100%”.
La deuda estudiantil en Estados Unidos ha superado los 1.7 billones de dólares, y la tasa de desempleo para los recién graduados sigue aumentando. Millones de graduados se preguntan si su título valió la pena el precio, y un creciente número de CEOs de alto perfil están de acuerdo con ellos. David Solomon, CEO de Goldman Sachs, ha dicho que nunca contrata basándose únicamente en el pedigrí educativo. Andy Jassy, de Amazon, ha dicho que una “cantidad vergonzosa” de su éxito depende de la actitud, no de las credenciales.

Baker cree que los jóvenes necesitan cuestionar el retorno de la inversión más que nunca: “Si te gradúas con un título en inglés y tienes más de 200,000 dólares en deuda de préstamos estudiantiles, ¿por qué harías eso?”. La ejecutiva considera que la educación británica ofrece una mejor relación calidad-precio y una preparación más sólida para el mercado laboral.
La historia de Liz Baker y su decisión de enviar a sus hijas a estudiar en Londres resalta la necesidad de considerar opciones alternativas a la educación superior tradicional, especialmente en un contexto de creciente deuda estudiantil y cuestionamiento sobre el valor de los títulos universitarios. Su enfoque pragmático y su análisis de costos y beneficios ofrecen una perspectiva valiosa para padres y estudiantes que buscan una educación de calidad sin comprometer su estabilidad financiera. La experiencia de Baker desafía las convenciones y sugiere que, en algunos casos, la educación en el extranjero puede ser una opción más inteligente y rentable.

La historia sirve como un ejemplo de cómo la planificación financiera y la evaluación cuidadosa de las opciones educativas pueden conducir a decisiones más inteligentes y beneficiosas para las familias.
Nota Editorial

Este contenido ha sido sintetizado y optimizado por el sistema editorial de Prometu para garantizar claridad y neutralidad. Basado en: Fortune

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